Nicolás llega a Tánger a finales de 1939.
Tánger
En este nuevo destino, que sí será estable a lo largo de los años, es donde afianza su oficio como fotógrafo, incluyendo ahora trabajo de estudio. Se abre así a otras prácticas que ya no son ni la del documento social de sus inicios ni la que ha sido su posterior apertura hacia una forma distanciada de reportaje. Ahora, el trabajo en el estudio le abre el campo del retrato, como género ampliamente codificado, y también se adentra en el ejercicio de otro género como es el paisaje. Tánger, ciudad internacional y cosmopolita, es el destino propicio para un gran número de exiliados, y el norte de Marruecos, donde va a desplegar su actividad a partir de ahora, le confronta a un contexto radicalmente diferente a lo que hasta entonces había conocido. Sin embargo, las circunstancias históricas propician que muy pronto entre en relación con España, en este caso, mediante la inevitable toma de contacto e inmersión en todo lo que supone el Protectorado español sobre el norte de Marruecos en el marco del movimiento africanista del primer franquismo.
Alberto Martín
«INTERVALOS. Una aproximación contextual a la obra de Nicolás Muller»(fragmento), en La mirada comprometida. Instituto Cervantes, 2020.



















































